Versiones no confirmadas apuntan a contactos discretos entre Alejandro Castro Espín y autoridades de EE.UU. en México

Informaciones difundidas en círculos periodísticos independientes señalan que Alejandro Castro Espín, general de brigada del Ministerio del Interior e hijo de Raúl Castro, habría sostenido en los últimos días contactos no oficiales en México con representantes del Gobierno de Estados Unidos, en un contexto marcado por el deterioro acelerado de la situación económica y energética en Cuba.

La versión fue divulgada por el periodista Carlos Cabrera Pérez, quien citó a una fuente cercana al entorno político mexicano que solicitó anonimato. Según ese testimonio, las conversaciones habrían comenzado a mediados de la semana y podrían extenderse hasta el viernes, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial por parte de los gobiernos de Cuba, Estados Unidos o México.

De acuerdo con la información publicada, los intercambios se producirían tras la reciente decisión del presidente Donald Trump de endurecer las sanciones económicas contra países que suministren petróleo a Cuba, una medida que ha incrementado la presión financiera y ha agravado el ya frágil suministro energético de la Isla.

Las fuentes citadas sostienen que en parte de los contactos estaría involucrado el presidente de una entidad bancaria que mantiene retenidos 133 millones de dólares, pertenecientes a una sociedad anónima vinculada a operaciones de remesas hacia Cuba. Según esa versión, México no autorizaría ningún movimiento sobre dichos fondos sin el visto bueno de Washington, mientras que La Habana buscaría utilizarlos para la compra urgente de combustible.

Entre los asuntos que, según los trascendidos, suelen formar parte de este tipo de intercambios figuran la posible liberación de presos políticos, el régimen de sanciones económicas estadounidenses, eventuales compensaciones financieras, la presencia en Cuba de actores externos considerados sensibles por Washington y la revisión de acuerdos migratorios y de deportación.

Una fuente identificada como cercana a estructuras del Gobierno cubano describió el viaje de Castro Espín como una gestión “motivada por la gravedad de la situación interna”, y afirmó que cuenta con el conocimiento y la aprobación de Raúl Castro, quien continúa influyendo en decisiones estratégicas clave. Un diplomático cubano con larga trayectoria confirmó el desplazamiento a México, aunque evitó precisar su naturaleza o el rol del país anfitrión como posible intermediario.

No todas las valoraciones coinciden. Un ex alto funcionario cubano, hoy fuera de la Isla, expresó reservas sobre el peso real de Castro Espín en un eventual escenario de negociación profunda, recordando antecedentes que, a su juicio, limitan su margen político.

En paralelo, el presidente Miguel Díaz-Canel ha negado públicamente la existencia de negociaciones políticas con Estados Unidos, más allá de contactos técnicos en materia migratoria. Sin embargo, el jefe de la misión estadounidense en La Habana, Mike Hammer, afirmó recientemente que las declaraciones del presidente Trump sobre intercambios con Cuba se correspondían con la realidad.

Cabe recordar que Alejandro Castro Espín fue uno de los principales interlocutores cubanos durante el proceso de acercamiento con la administración de Barack Obama entre 2013 y 2014, que culminó con el restablecimiento de relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014, hoy nuevamente reducidas al mínimo nivel diplomático.

Estas informaciones emergen en medio de una crisis energética profunda, marcada por apagones prolongados, escasez de combustible y una reducción sostenida de los suministros externos, factores que continúan impactando de forma directa en la vida cotidiana y la actividad económica en Cuba.

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