SANTIAGO DE CUBA — La penumbra de la madrugada en las inmediaciones del Puente San Juan, un punto neurálgico en la geografía de esta ciudad histórica, se ha convertido en el escenario de una preocupante ola de inseguridad. Informes locales indican que grupos de jóvenes han establecido puntos de emboscada para asaltar a motoristas, un sector vital para el transporte en la isla.
El fenómeno, que parece intensificarse bajo el amparo de la oscuridad, refleja una tensión social creciente en la segunda ciudad más importante de Cuba. Según testimonios de conductores y residentes del área, los asaltantes aprovechan la vulnerabilidad de quienes transitan en solitario durante las primeras horas del día, convirtiendo un trayecto rutinario en un encuentro de alto riesgo.
Un entorno de vulnerabilidad
Para los motoristas santiagueros, el Puente San Juan no es solo una infraestructura de concreto, sino un paso obligado que hoy se percibe como una «zona roja». Expertos locales sugieren que la falta de iluminación adecuada y el escaso patrullaje en horarios críticos han facilitado que grupos de delincuentes operen con relativa impunidad.
«La precaución ya no es opcional; es una medida de supervivencia», comentó un conductor local que prefirió mantener el anonimato.
Impacto en la movilidad
La situación ha generado una atmósfera de alerta que trasciende el crimen individual. La comunidad de transportistas privados, que sostiene gran parte de la logística urbana en Santiago, ha comenzado a implementar medidas de autoprotección, como el desvío de rutas y la creación de redes de alerta temprana.
Mientras la ciudad despierta, la incertidumbre sobre la seguridad en sus arterias principales plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para contener un brote de criminalidad juvenil que amenaza con alterar el ritmo cotidiano de la vida santiaguera.
#SantiagoDeCuba #Inseguridad #PuenteSanJuan #CubaActualidad #AlertaMotoristas





