En Cuba ya no solo la gente huye del hambre. Ahora también lo hacen los animales. La noche del miércoles se confirmó la fuga de un cocodrilo del Zoológico de Caibarién, en Villa Clara, un episodio que ha provocado más risas nerviosas que susto real, porque —seamos sinceros— el país lleva tanto tiempo en crisis que hasta los cocodrilos parecen haber perdido la paciencia.
Según la versión oficial, el reptil aprovechó una grieta en la cerca perimetral, probablemente abierta por el paso del tiempo, la falta de mantenimiento… o por el propio cocodrilo empujando mientras pensaba: “Aquí no hay ni pollo por pescado”. Las autoridades aseguraron que, por la hora de la fuga, el animal “debe seguir dentro del zoológico”, una frase que en Cuba suele traducirse como: no sabemos dónde está, pero tranquilos.
Mientras tanto, la población reaccionó como mejor sabe hacerlo: con humor, sarcasmo y resignación eléctrica. Algunos vecinos comentaron que estaban “contentos porque no había apagón”, insinuando que el cocodrilo —sin querer— logró lo que no ha logrado ningún plan energético: mantener la corriente un rato más. Otros fueron más lejos y agradecieron al animal por activar a la comunidad: se lavó, se cargaron teléfonos, se grabaron memorias y hasta se veló esperando que apareciera… no por miedo, sino para que no quitaran la luz.
Las autoridades pidieron no acercarse al animal y avisar de inmediato si alguien lo ve. Pero los vecinos, lejos de alarmarse, denunciaron lo evidente: jaulas rotas, abandono total y cero supervisión. “Hoy fue el cocodrilo, mañana se escapa el león”, dijo uno. Otro resumió el sentir popular con brutal honestidad: “Ni los animales aguantan el hambre en este país”.
Hasta ahora no se ha informado del paradero del cocodrilo. Algunos especulan —con humor negro— que pudo haber ido a buscar comida, otros se preguntan si terminó en una olla, y los más optimistas creen que solo está escondido esperando a que mejore la situación. Sea cual sea el desenlace, el episodio confirma que en Cuba el abandono estatal ha llegado a tal punto que hasta los zoológicos producen fugas, no por instinto salvaje, sino por pura supervivencia.
En la isla donde todo escasea, hasta los cocodrilos parecen decir basta. Y si el zoológico ya no puede retener ni a sus animales, queda claro que esto no es conservación: es resistencia animal.
#Cuba #Caibarién #Crisis #HumorCubano #Zoológico #Apagones #Supervivencia #CubaHerald





