LA HABANA.— Diversos medios y periodistas independientes han denunciado en las últimas semanas un incremento de campañas de descrédito en redes sociales, una modalidad que consiste en calificar de falsas o manipuladas las informaciones publicadas, sin que existan desmentidos oficiales ni aclaraciones institucionales que permitan contrastar los hechos.
Según informes recibidos por la redacción de CubaHerald, estos ataques no se centran ya únicamente en detenciones, citaciones o restricciones directas, sino en operaciones digitales orientadas a erosionar la credibilidad de la prensa no estatal. La estrategia, de acuerdo con los testimonios recopilados, busca instalar la idea de que las noticias publicadas por medios independientes carecen de veracidad, aun cuando muchas de ellas son posteriormente confirmadas por la propia ciudadanía.
Entre los espacios señalados como principales blancos de estas campañas figuran páginas de amplio alcance en redes sociales y medios digitales como La Tijera, Nío Reportando un Crimen, el periodista Yosmany Mayeta Labrada, Mario Pentón, el Periódico Patria en Facebook y sitios web como CubitaNow. De acuerdo con la información recopilada, la lista supera los 27 medios y plataformas afectadas.
Nuestro propio medio, CubaHerald, también ha sido objeto de este tipo de señalamientos, aunque de forma menos sistemática hasta el momento. Desde esta redacción reconocemos que no somos infalibles: podemos cometer errores o publicar informaciones que posteriormente requieran ajustes. Sin embargo, sostenemos como principio editorial la rectificación pública cuando surgen nuevos datos verificables o cuando los hechos no se desarrollan como se informó inicialmente.
Uno de los elementos centrales de este conflicto es el hermetismo institucional. En la mayoría de los casos, las autoridades cubanas no responden solicitudes de comentarios, no ofrecen versiones oficiales oportunas y no publican desmentidos documentados. Este vacío informativo obliga a periodistas y medios independientes a trabajar con testimonios ciudadanos, fuentes abiertas y verificación directa en el terreno, en un contexto donde la información oficial es escasa o inexistente.
Paradójicamente, en numerosos casos es la propia población la que termina confirmando los hechos reportados, ya sea mediante nuevos testimonios, imágenes, videos o actualizaciones desde los lugares de los sucesos. Este fenómeno ha reforzado el papel de las redes sociales como espacios de validación colectiva de la información, más allá de los intentos de desacreditación.
El uso sistemático de campañas para etiquetar noticias como falsas, sin aportar pruebas ni versiones alternativas, plantea interrogantes sobre el estado de la libertad de prensa y el acceso a la información en Cuba. Para observadores y periodistas, el problema de fondo no radica únicamente en los errores que pueda cometer un medio, sino en la ausencia de transparencia oficial, que impide contrastar datos y favorece un clima de desconfianza generalizada.
Mientras no exista una política clara de comunicación pública, con respuestas verificables y acceso a fuentes institucionales, el choque entre prensa independiente y discurso oficial seguirá trasladándose a las redes sociales, donde la credibilidad se disputa caso a caso, noticia a noticia, ante una audiencia cada vez más activa y crítica.
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