En el hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas falleció Carlos Rafael López Ibarra, de 33 años, trabajador de la Central Termoeléctrica de Renté, quien permanecía en terapia intensiva desde finales de agosto tras sufrir graves quemaduras ocasionadas por un accidente en la caldera de la planta.
De acuerdo con la información divulgada, la causa oficial del deceso fue registrada como “sepsis generalizada grave por quemaduras en el 89% del cuerpo”. Sin embargo, entre trabajadores y familiares persisten dudas sobre las condiciones en que fue atendido. Versiones no confirmadas señalan que durante su estancia en la sala de cuidados intensivos se habrían producido apagones en el hospital y que la planta de emergencia tardó en arrancar, lo que pudo afectar el funcionamiento de los equipos de soporte vital.
La Unión Nacional Eléctrica (UNE) emitió un comunicado en el que expresó sus condolencias a los familiares y compañeros de la víctima. Por su parte, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel compartió en su cuenta de X un mensaje en el que se sumó al pesar de las autoridades y de la población de Santiago de Cuba por la pérdida del joven operador de turbina.
El hecho ha generado consternación en la comunidad, donde se cuestiona la precariedad de la infraestructura energética y hospitalaria, en un contexto marcado por frecuentes fallos en el suministro eléctrico y limitaciones en el sistema de salud.
Hoy, una familia santiaguera despide a un joven que salió a cumplir con su jornada laboral y no pudo regresar, dejando en evidencia las duras condiciones en que miles de trabajadores enfrentan su día a día en el país.
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