Hasta 10 años de cárcel por criticar al Gobierno cubano: la Fiscalía de Granma pide duras penas por videos y mensajes

BAYAMO, GRANMA. — Mientras la delincuencia, los robos violentos y los homicidios generan creciente preocupación entre los cubanos, la Fiscalía Provincial de Granma solicita penas de hasta diez años de prisión contra cuatro ciudadanos por hechos relacionados principalmente con videos críticos al Gobierno, conversaciones de WhatsApp y actividades de oposición política, según una investigación publicada por el medio independiente elTOQUE.

Los acusados son Ariel Eugenio Arzuaga Peña, para quien se solicitan diez años de cárcel; Yaquelín García Jaén, nueve años; Daniel Barrios Figueredo, siete años; y Yoalis Mayelin Figueredo Carbonell, cinco años. La Fiscalía les atribuye los presuntos delitos de propaganda contra el orden constitucional y desórdenes públicos, de acuerdo con las conclusiones provisionales del expediente 45/2025, fechado el 21 de julio de 2026.

Lo verdaderamente alarmante es la naturaleza de las pruebas utilizadas para sustentar acusaciones tan graves.Según la documentación examinada por elTOQUE, aparecen grabaciones en las que se cuestiona la situación política y económica de Cuba, mensajes compartidos en grupos de WhatsApp, videos de manifestaciones ciudadanas e incluso recargas de saldo telefónico. El documento analizado no describe actos de violencia ni daños materiales cometidos por los cuatro procesados.

Uno de los elementos más controvertidos es que la Fiscalía presenta expresiones de descontento y llamados a cambios políticos como indicios de actuaciones delictivas. También se mencionan comunicaciones en grupos donde se abordaban cuestiones relacionadas con los derechos humanos. Expresar inconformidad con las autoridades, denunciar la escasez o reclamar transformaciones políticas forma parte del ejercicio de la libertad de expresión, un derecho que no debería convertirse, por sí solo, en motivo de encarcelamiento.

El caso plantea una pregunta difícil de ignorar: ¿cómo puede justificarse la posibilidad de pasar una década en prisión por manifestaciones políticas no violentas? En un país donde la población denuncia frecuentes robos, agresiones y otros delitos, estas peticiones fiscales provocan un debate inevitable sobre las prioridades del sistema judicial. Aunque las penas por delitos comunes dependen de sus circunstancias y no pueden compararse automáticamente, la severidad de las sanciones solicitadas en este proceso merece un examen especialmente riguroso.

La libertad de expresión no puede limitarse a quienes elogian al Gobierno. También debe proteger a quienes cuestionan a sus dirigentes, critican sus decisiones o defienden un sistema político diferente. La criminalización de opiniones pacíficas resulta incompatible con los principios internacionales de derechos humanos y plantea serias dudas sobre la proporcionalidad de las medidas solicitadas. Las autoridades tienen la obligación de demostrar cualquier conducta delictiva concreta, no simplemente la existencia de ideas contrarias a las posiciones oficiales.

Es importante precisar que los diez, nueve, siete y cinco años de prisión son solicitudes de la Fiscalía, no condenas definitivas. El caso permanece pendiente de resolución judicial y los acusados conservan su derecho a la presunción de inocencia y a un proceso con todas las garantías legales.

Una sociedad no puede considerar que existe verdadera libertad de expresión si criticar a sus gobernantes puede terminar costando diez años de vida en una prisión. El caso de estos cuatro residentes de Bayamo vuelve a poner bajo escrutinio el uso del sistema penal cubano frente al disenso político y la necesidad de que la justicia proteja los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de sus opiniones.

Fuentes: elTOQUE, Contramaestre yo me llamo

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