CAMAGÜEY, CUBA. — Las autoridades sanitarias de Camagüey advirtieron este viernes que actuarán contra profesionales y negocios particulares que ofrezcan servicios médicos privados, en medio de una profunda crisis del sistema de salud cubano, marcada por la escasez de medicamentos, la falta de insumos y las dificultades para acceder a consultas y pruebas diagnósticas.
La Dirección General de Salud de Camagüey aseguró que procederá con todo el rigor previsto en la legislación contra quienes ejerzan o promocionen servicios médicos particulares. La institución también instó a la población a denunciar estas actividades, calificándolas de fraudulentas, aunque no identificó públicamente establecimientos infractores ni precisó los delitos que podrían imputarse a sus responsables.
La advertencia se produce después de que el medio independiente CubaNet revelara que Dalia Spa, un establecimiento ubicado en el reparto Vista Hermosa de Camagüey, había publicado un catálogo con consultas de medicina interna y cardiología por 30 dólares, ultrasonidos abdominales por 45 dólares, citologías cervicales por 80 dólares y chequeos de laboratorio por 105 dólares. Posteriormente, el negocio aseguró que los anuncios eran una prueba y que esos servicios no estaban disponibles, por lo que no se ha confirmado cuáles llegaron a prestarse efectivamente.
La legislación cubana mantiene importantes restricciones al ejercicio privado de la medicina. El Decreto 160 de 2026, publicado en la Gaceta Oficial el 28 de julio, establece en el numeral 64 de su anexo que las actividades profesionales de atención médica, incluidos los servicios odontológicos, están reservadas al Sistema Nacional de Salud. La normativa contempla determinadas excepciones autorizables para actividades farmacéuticas, ópticas, de cuidado y rehabilitación, pero no permite de manera general el establecimiento de consultas médicas particulares.
La decisión de perseguir estas iniciativas genera un profundo contraste con las dificultades que enfrenta actualmente la sanidad estatal. En marzo, el medio elTOQUE documentó casos de madres que no pudieron conseguir atención para sus hijos en centros médicos de Camagüey debido a apagones y problemas con el abastecimiento de agua. Entre los testimonios figuraban menores que necesitaban tratamientos respiratorios, análisis urgentes y atención odontológica que no pudieron recibir oportunamente.
La situación plantea una contradicción difícil de ignorar: el Estado mantiene el control prácticamente exclusivo de la atención médica, pero enfrenta serias dificultades para garantizar que esa asistencia llegue oportunamente a todos los ciudadanos. Aunque la regulación profesional, la supervisión sanitaria y la protección de los pacientes son responsabilidades legítimas de las autoridades, también resulta necesario debatir si permitir servicios privados debidamente acreditados podría contribuir a aliviar la sobrecarga del sistema público, sin renunciar a la gratuidad de la atención estatal.
No obstante, las tarifas anunciadas por Dalia Spa también revelan otro problema: los elevados precios en dólares dejarían estos servicios fuera del alcance de numerosos trabajadores y pensionados cubanos. Por ello, cualquier eventual apertura debería incorporar controles de calidad, requisitos de habilitación profesional y mecanismos que eviten profundizar las desigualdades en el acceso a la salud.
Lo verdaderamente preocupante no debería ser únicamente que aparezcan consultas privadas, sino que existan pacientes que no consiguen atención cuando la necesitan. En un país donde las dificultades del sistema sanitario afectan diariamente a miles de familias, las autoridades tienen ante sí el desafío de garantizar servicios públicos funcionales y evaluar alternativas que amplíen la capacidad asistencial, en lugar de limitar el debate a amenazas de sanciones.
Fuentes: CubaNet, Gaceta Oficial de la República de Cuba, Dirección General de Salud de Camagüey y elTOQUE.
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