EE.UU. HABRÍA OFRECIDO PETRÓLEO E INVERSIONES ENERGÉTICAS A CUBA A CAMBIO DE PRIVATIZAR CUPET Y APARTAR A DÍAZ-CANEL

La administración de Donald Trump habría mantenido durante los primeros meses de 2026 negociaciones secretas con representantes del Gobierno cubano para impulsar un amplio acuerdo energético, que contemplaba inversiones estadounidenses en la deteriorada infraestructura eléctrica de la Isla y un suministro estable de petróleo procedente de Estados Unidos.

La revelación fue publicada este jueves por el Miami Herald, que atribuye los detalles a una persona con conocimiento directo de las conversaciones y que pidió permanecer en el anonimato debido al carácter sensible de las negociaciones.

De acuerdo con la investigación de la periodista Nora Gámez Torres, Washington habría planteado una propuesta de alcance considerable: Estados Unidos podría convertirse en uno de los principales proveedores energéticos de Cuba y facilitar inversiones privadas para recuperar parte de la infraestructura del país, golpeada durante años por apagones, averías y falta de mantenimiento.

Pero la oferta habría estado acompañada de exigencias políticas y económicas de enorme trascendencia.

Según el Miami Herald, emisarios estadounidenses mantuvieron conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro, y le habrían planteado que Cuba podría garantizar el petróleo que necesitaba procedente de Estados Unidos si aceptaba privatizar la Unión Cuba-Petróleo (CUPET).

CUPET constituye una pieza central del sistema energético cubano. La empresa estatal controla instalaciones vinculadas con la importación, almacenamiento, refinación y distribución de combustibles, mientras parte de la red de estaciones de servicio está administrada por CIMEX, compañía integrada en el conglomerado empresarial militar GAESA.

Una privatización de CUPET habría supuesto, por tanto, una transformación sin precedentes dentro de la estructura económica cubana, abriendo a capital privado un sector considerado estratégico y que durante décadas ha permanecido bajo control estatal.

Pero el supuesto acuerdo habría incluido además una condición políticamente todavía más delicada.

Según la fuente citada por el Miami Herald, la propuesta estadounidense estaba vinculada a la salida del poder de Miguel Díaz-Canel, a quien funcionarios de la administración Trump consideraban una figura sin suficiente capacidad política para encabezar el proceso de cambios que Washington buscaba impulsar en Cuba.

La operación habría otorgado a Estados Unidos una influencia considerable sobre el futuro energético de la Isla al convertirlo en proveedor relevante de combustible y facilitar la entrada de empresas estadounidenses en un sector históricamente controlado por el Estado cubano.

Sin embargo, las conversaciones no llegaron a concretarse.

El Miami Herald asegura que las dudas y vacilaciones de la parte cubana, junto con las divisiones políticas existentes en Miami sobre hasta dónde debía llegar una negociación con La Habana, terminaron frustrando el acuerdo.

El contexto se volvió todavía más complejo en junio, cuando Washington impuso sanciones directamente contra CUPET. El Departamento de Estado justificó entonces la medida acusando a la empresa estatal de formar parte de un sistema mediante el cual el Gobierno cubano utilizaba el sector energético para sostener estructuras estatales y militares. Cuba rechazó esas acusaciones y responsabilizó nuevamente a las sanciones estadounidenses por el agravamiento de la crisis energética.

El episodio coincide además con reportes anteriores sobre contactos de Raúl Guillermo Rodríguez Castro con empresarios estadounidenses. En junio trascendió que habría respaldado personalmente un acuerdo de combustible con Vanguard Energy, una empresa con sede en Coral Gables, aunque aquella operación terminó bloqueada desde Washington por objeciones relacionadas precisamente con el uso de instalaciones de CUPET.

La información publicada ahora sugiere que las conversaciones entre Washington y La Habana fueron considerablemente más ambiciosas de lo que se había conocido públicamente hasta el momento.

El posible acuerdo habría combinado petróleo estadounidense, inversiones privadas, privatización de activos estatales y cambios en la cúpula política cubana, en una negociación capaz de modificar profundamente la relación entre ambos países después de más de seis décadas de enfrentamiento.

No obstante, varios de los elementos revelados por el Miami Herald proceden de fuentes vinculadas a conversaciones confidenciales y no han sido confirmados públicamente en todos sus detalles ni por la Casa Blanca ni por el Gobierno cubano.

De confirmarse plenamente, el episodio demostraría que detrás de las fuertes tensiones públicas entre Washington y La Habana existieron durante 2026 canales de negociación mucho más profundos de lo que ambas partes habían reconocido oficialmente.

Fuente principal: Miami Herald, investigación de Nora Gámez Torres, publicada el 10 de septiembre de 2026.

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