Fuerte réplica de magnitud 4,6 sacude Caracas y La Guaira durante las labores de rescate

Una fuerte réplica de magnitud 4,6 sacudió este lunes Caracas y el estado La Guaira, provocando nuevas escenas de pánico entre una población todavía afectada por los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio.

El Servicio Geológico de Estados Unidos situó el epicentro del movimiento a unos 27 kilómetros al norte de Caraballeda, una de las localidades más golpeadas por la catástrofe, y calculó una profundidad cercana a los 10 kilómetros.

El temblor fue percibido con claridad en varias zonas de Caracas y de La Guaira. Numerosas personas abandonaron nuevamente sus viviendas y salieron a calles y espacios abiertos ante el temor de que estructuras dañadas por los terremotos principales pudieran colapsar.

Las autoridades venezolanas informaron que la réplica no ocasionó nuevos daños de consideración ni dejó víctimas adicionales. No obstante, equipos de emergencia comenzaron inspecciones preventivas en edificaciones que ya presentaban grietas o afectaciones estructurales.

El nuevo movimiento sí aumentó el riesgo para los rescatistas que continúan trabajando entre toneladas de escombros. Las vibraciones pueden desplazar paredes, losas y fragmentos inestables, por lo que algunas operaciones tuvieron que ser evaluadas nuevamente antes de continuar.

La réplica se produjo cuando las labores de búsqueda entraban en una fase crítica. Equipos venezolanos y brigadas internacionales trabajan contrarreloj para localizar a personas que podrían continuar con vida bajo edificios derrumbados en Caraballeda, Los Corales y otros sectores de La Guaira.

El balance oficial de los terremotos aumentó a 1.450 fallecidos y más de 3.000 heridos, mientras miles de personas continúan desaparecidas. Las autoridades han advertido que la cifra de víctimas podría seguir creciendo a medida que avancen las operaciones de recuperación e identificación.

Más de 400 réplicas han sido detectadas desde los terremotos principales, aunque la mayoría tuvo una intensidad menor y no fue percibida por toda la población. El movimiento registrado este lunes figura entre los más fuertes de la secuencia posterior al desastre.

La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas reportó una medición ligeramente inferior a la calculada por el USGS, una diferencia habitual debido a los métodos y estaciones utilizados por cada organismo.

En Caracas y La Guaira, muchas familias continúan durmiendo fuera de sus viviendas o permanecen en refugios temporales por miedo a nuevas réplicas. Otras no han podido regresar porque sus edificios fueron declarados inseguros o permanecen pendientes de inspección.

Los servicios de electricidad, agua y comunicaciones han comenzado a restablecerse parcialmente en varias áreas, pero numerosos sectores todavía afrontan interrupciones y dificultades para recibir alimentos, medicamentos y otros productos esenciales.

Las brigadas internacionales han aportado rescatistas, perros entrenados, equipos de localización y cientos de toneladas de suministros. Pese a que disminuyen las posibilidades de encontrar sobrevivientes con el paso de las horas, las autoridades aseguraron que las búsquedas continuarán.

La actividad sísmica mantiene a Venezuela bajo alerta y añade presión a unas operaciones de emergencia desarrolladas en condiciones extremadamente peligrosas. Cada nueva réplica amenaza con debilitar aún más los inmuebles afectados y obliga a los equipos de rescate a extremar las medidas de seguridad.

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