El Hotel Grand Aston La Habana suspendió temporalmente sus operaciones esta semana y trasladó a sus huéspedes hacia otras instalaciones, después de quedarse sin el combustible necesario para mantener funcionando sus servicios esenciales, según reportes de medios independientes basados en el testimonio de una trabajadora.
Los accesos al establecimiento habrían sido restringidos con cintas rojas, mientras la administración comunicaba al personal que el cierre se mantendría hasta que mejoraran las condiciones. Hasta el momento, las autoridades cubanas y el grupo hotelero estatal Gaviota no han informado públicamente cuándo podría reabrir la instalación.
La falta de diésel habría impedido garantizar el funcionamiento de los generadores eléctricos, indispensables para sostener los ascensores, la climatización, las cocinas, el bombeo de agua y otros servicios básicos de un hotel de aproximadamente 600 habitaciones.
El cierre ocurre pocas semanas después de que Archipelago International, compañía que utilizaba la marca Aston, pusiera fin a la administración de sus hoteles vinculados a Gaviota en Cuba. Tras esa salida, el Grand Aston quedó bajo gestión directa de la empresa estatal cubana, en medio de la retirada o reducción de operaciones de varias cadenas extranjeras.

Las cifras oficiales reflejan la gravedad del desplome. Cuba recibió solamente 359.491 visitantes internacionales entre enero y mayo de 2026, una caída del 58,4 % frente al mismo período del año anterior. Eso representa más de medio millón de visitantes menos en apenas cinco meses.
Durante el primer trimestre, la ocupación del turismo internacional descendió del 23,7 % registrado en 2025 a solo 12,9 % en 2026. En otras palabras, una parte considerable de la infraestructura hotelera permanece vacía mientras el país enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y dificultades para sostener servicios básicos.
La crisis turística tiene varias causas, entre ellas las sanciones y restricciones petroleras de Estados Unidos, la reducción de vuelos, el deterioro de los servicios y los problemas estructurales de la economía cubana. Sin embargo, el cierre del Grand Aston vuelve a cuestionar la estrategia oficial de destinar cuantiosos recursos a hoteles de lujo mientras viviendas, hospitales, escuelas e infraestructuras esenciales acumulan décadas de deterioro.
Inaugurado en 2022 como símbolo de la expansión hotelera promovida por el Gobierno cubano, el Grand Aston se convierte ahora en otra imagen del fracaso de esa apuesta: un establecimiento de lujo que no puede garantizar combustible suficiente para permanecer abierto.
Por ahora, no existe una fecha confirmada para su reapertura.
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