La Guiteras vuelve a generar, pero los apagones continúan descontrolados en Cuba

La unidad de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a sincronizar con el Sistema Eléctrico Nacional, una incorporación que debería aliviar parcialmente el déficit de generación, aunque los apagones continúan golpeando durante largas horas a numerosas provincias cubanas.

La entrada en funcionamiento del mayor bloque termoeléctrico unitario del país fue recibida como una noticia favorable, pero su aporte resulta insuficiente ante la magnitud de una crisis energética que ya no depende de una sola central.

Mientras las autoridades anuncian la recuperación de la Guiteras, miles de familias siguen reportando cortes prolongados, cambios constantes en las programaciones y extensos periodos sin electricidad. En algunas localidades, el servicio apenas regresa durante unas pocas horas antes de una nueva interrupción.

La situación demuestra que conectar una unidad importante no significa recuperar la estabilidad del sistema. Cuba continúa enfrentando averías en otras termoeléctricas, escasez de combustible y una capacidad de generación muy inferior a la demanda nacional.

La Antonio Guiteras también arrastra un historial reciente de roturas, salideros y salidas imprevistas. La central entra y sale del sistema con una frecuencia que impide considerarla una solución estable, mientras sus trabajadores realizan reparaciones continuas sobre una infraestructura sometida a décadas de explotación.

Cada nueva sincronización es presentada como un avance, pero para los ciudadanos el verdadero resultado solo puede medirse en la cantidad de horas con electricidad. Y, hasta el momento, el regreso de la planta no se ha traducido en una mejora suficiente para poner fin a los apagones descontrolados.

La crisis dejó de ser una sucesión de averías aisladas para convertirse en un problema estructural. No basta con reparar temporalmente una caldera o reincorporar una unidad si el resto del sistema permanece debilitado y sin reservas suficientes para responder a cualquier salida inesperada.

Los apagones afectan la conservación de alimentos, el suministro de agua, las comunicaciones, el descanso y la actividad económica. También aumentan el malestar social en un país donde las familias llevan años escuchando promesas de recuperación que no se reflejan de forma sostenida en sus hogares.

La Guiteras está nuevamente en línea, pero Cuba continúa prácticamente a oscuras. La diferencia entre los partes oficiales y la realidad cotidiana sigue siendo la misma: las autoridades hablan de megavatios recuperados, mientras la población cuenta las horas que permanece sin electricidad.

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