La crisis energética que atraviesa Cuba enfrenta un nuevo obstáculo: el robo sistemático de combustible. En los últimos días, varios hechos relacionados con el desvío ilegal de diésel y fueloil provocaron la paralización de un tren de pasajeros y afectaciones en instalaciones destinadas a la generación eléctrica, evidenciando un problema que, lejos de disminuir, continúa impactando servicios esenciales para la población.
Uno de los casos más llamativos ocurrió en la provincia de Granma, donde el tren que cubre la ruta Bayamo-La Habanapermaneció detenido durante aproximadamente 13 horas debido a un incidente vinculado con la falta de combustible. A bordo viajaban cientos de pasajeros, entre ellos numerosos niños y adultos mayores, quienes tuvieron que esperar durante horas hasta que la situación pudiera resolverse.
Mientras el convoy permanecía inmovilizado, fueron los propios vecinos de la comunidad de Guamo, en el municipio de Río Cauto, quienes llevaron alimentos, agua, leche y otros productos para asistir a los viajeros, en una muestra de solidaridad que rápidamente se difundió en redes sociales.
Paralelamente, en Yaguajay, fuerzas del Ministerio del Interior interceptaron un camión cisterna que transportaba 6.000 litros de fueloil. Según las investigaciones, el combustible habría sido desviado de su destino original y las autoridades mantienen una investigación por presuntos delitos relacionados con malversación, receptación y robo.
Las denuncias sobre el desvío de combustible no terminan ahí. En Manzanillo, ciudadanos han señalado la existencia de una presunta red dedicada al robo del diésel destinado a grupos electrógenos. De acuerdo con esas denuncias, parte del combustible sería extraído de las plantas de generación y posteriormente comercializado en el mercado informal, aprovechando la elevada demanda existente en el país.
Otro caso salió a la luz en Guantánamo, donde siete personas fueron detenidas por el presunto robo reiterado de combustible en una instalación eléctrica. Según la información divulgada, los implicados habrían sustraído cientos de litros de diésel y utilizado diferentes métodos para ocultar el faltante, afectando el funcionamiento de los equipos de generación.
Estos hechos ocurren en un momento especialmente delicado para el sistema energético nacional, marcado por frecuentes apagones, limitaciones en el suministro de combustible y averías en varias centrales eléctricas. El robo de recursos destinados a servicios esenciales no solo representa una pérdida económica, sino que también puede agravar las interrupciones en el transporte y la generación de electricidad que afectan diariamente a millones de cubanos.
Para muchos ciudadanos, la proliferación de estos delitos es también un reflejo de la profunda crisis económica que vive el país, donde el combustible se ha convertido en uno de los bienes más escasos y valiosos del mercado informal. Mientras continúan las investigaciones, los recientes casos evidencian que el desvío ilegal de recursos energéticos sigue representando un desafío adicional para un sistema ya sometido a fuertes presiones.
Fuente de la información e inspiración: Directorio Cubano.
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