Cuba amaneció este viernes 26 de junio con una disponibilidad de apenas 995 MW, frente a una demanda de 2.863 MW, lo que dejó una afectación inmediata de 1.866 MW, según la actualización divulgada por la Unión Eléctrica.
Para el mediodía, el pronóstico oficial anticipa una afectación de 1.550 MW, pero el escenario más crítico llegará durante el horario pico nocturno.
La UNE calcula para la noche una demanda de 3.200 MW, con una disponibilidad de solo 1.065 MW. El déficit ascendería a 2.215 MW y la afectación podría alcanzar los 2.245 MW, una cifra que confirma la magnitud del deterioro del Sistema Electroenergético Nacional.
En términos simples, el país contará con capacidad para cubrir apenas una parte mínima de la electricidad que necesitarán los hogares, hospitales, centros de trabajo y servicios esenciales.
“Esto ya no da para más. Mejor que apaguen todo y no pongan más la corriente”, comentó con amargura una usuaria a través de Facebook, reflejando el cansancio de millones de cubanos sometidos a apagones prolongados, noches sin descanso, alimentos echados a perder y una vida cotidiana condicionada por la incertidumbre.
La frase “¿y usted se preguntará por qué cantamos?” adquiere hoy un tono dolorosamente irónico. En Cuba se canta, se bromea y se recurre al humor porque muchas veces es la única manera de soportar una crisis que parece no tener fondo.
Mientras las autoridades continúan publicando cifras cada vez más alarmantes, la población sigue pagando las consecuencias de décadas de falta de inversión, deterioro de las termoeléctricas, escasez de combustible y ausencia de soluciones capaces de devolver estabilidad al servicio.
Ya no se trata de una interrupción temporal ni de una avería aislada. Se trata de un sistema que funciona permanentemente al borde del colapso y de un país obligado a organizar su vida alrededor de la oscuridad.
#Cuba #Apagones #CrisisEnergética #UniónEléctrica #DéficitEléctrico #SistemaElectroenergético #CubaHerald