Con cubos, tanques, carritos improvisados y recipientes de todo tipo, cada vez más habaneros recorren calles enteras en busca de agua, mientras los cortes eléctricos, las averías y el deterioro de la infraestructura complican un servicio básico que en numerosos barrios puede desaparecer durante días.
La periodista Anet García describió recientemente escenas que, según relata, se repiten en distintos puntos de la capital: personas comprando pequeñas botellas para calmar la sed, triciclos cargados con tanques y familias que deben pagar para que les suban cubetas de agua hasta sus viviendas.
Uno de los testimonios recogidos por García corresponde a una pareja de jubilados que vive cerca de la calle Monte. Entre ambos reciben alrededor de 7.000 pesos mensuales, pero deben pagar unos 100 pesos por cada cubeta que les llevan hasta un tercer piso. La pregunta que plantea el relato es inevitable: después de pagar por algo tan elemental como el agua, ¿cuánto queda para alimentos, medicamentos y otros gastos?
La situación descrita no se limita a Centro Habana. García relata haber observado escenas similares en Marianao, el Cerro, Diez de Octubre e incluso el Vedado, donde personas cargan cubos o trasladan tanques en pequeños carros para conseguir abastecer sus hogares.
La crisis tiene además una relación directa con los apagones. Aguas de La Habana ha informado repetidamente durante septiembre de interrupciones en fuentes de abasto y estaciones de bombeo por falta de electricidad, con afectaciones en municipios como Marianao, Boyeros, Playa, Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Plaza de la Revolución y Diez de Octubre. Telegram
El propio presidente Miguel Díaz-Canel reconoció a finales de agosto que la situación del suministro de agua en La Habana era crítica, en un escenario donde las interrupciones eléctricas dificultan el bombeo y agravan problemas ya existentes en la infraestructura hidráulica. EFE Noticias
En algunos sectores de Centro Habana, vecinos han denunciado períodos de más de 40 días sin recibir una pipa de agua, obligándolos a comprar el líquido a precios elevados o trasladarlo desde otros lugares. ICLEP
El problema no es nuevo. La Habana arrastra durante décadas dificultades relacionadas con su red de distribución y con una infraestructura que no creció al mismo ritmo que la ciudad. La historia incluso conserva el caso del alcalde Manuel Fernández Supervielle, quien se suicidó en 1947 después de no lograr cumplir una de sus principales promesas: mejorar el abastecimiento de agua de la capital. Apple Podcasts
Pero la actual combinación de apagones prolongados, averías, baja presión y escasez de recursos ha llevado el problema a otra dimensión.
La crónica de Anet García describe ancianos caminando varias cuadras con recipientes, familias esperando la llegada de una pipa y vecinos recurriendo incluso a tuberías averiadas para conseguir algunos litros.
Detrás de esas escenas existe una realidad que trasciende una simple interrupción del servicio. Cuando una familia debe organizar su día alrededor de encontrar agua para beber, cocinar o bañarse, buena parte de su tiempo y sus recursos quedan atrapados en la supervivencia cotidiana.
La crisis del agua se suma así a los apagones, los problemas de transporte, el encarecimiento de los alimentos y otras dificultades que actualmente marcan la vida diaria en la capital. Un reciente recorrido de EFE por La Habana recogió precisamente cómo el acceso al agua se ha convertido, junto con la electricidad y los precios, en una de las principales preocupaciones de los residentes. EFE Noticias
Fuente principal: testimonio y recorrido de Anet García. Contexto adicional: Aguas de La Habana, EFE e ICLEP.
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