La Asamblea Nacional del Poder Popular inició este miércoles 29 de julio su Séptimo Período Ordinario de Sesiones con una extensa agenda de leyes, transformaciones económicas y discursos políticos, pero sin ofrecer hasta ahora respuestas inmediatas a los apagones, la escasez de alimentos, la inflación y el deterioro de los servicios públicos que afectan diariamente a millones de cubanos.
Miguel Díaz-Canel asistió al encuentro en el Palacio de Convenciones de La Habana, mientras Raúl Castro participó mediante videoconferencia. La sesión comenzó con un homenaje a Ramiro Valdés Menéndez y con la incorporación de diez nuevos diputados. La convocatoria oficial estableció el comienzo de los debates para este 29 de julio, dentro de la X Legislatura de la Asamblea Nacional.
El centro de las discusiones vuelve a ser el paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobado en junio, presentado por el Gobierno como una hoja de ruta para reactivar la economía y corregir distorsiones. Las autoridades aseguran que las medidas cuentan con responsables, cronogramas e indicadores de evaluación, aunque todavía no se observan mejoras sustanciales en la vida cotidiana de la población.

La escena resulta conocida: reuniones, discursos, nuevas comisiones, documentos extensos y promesas de cambios estructurales. Sin embargo, al finalizar cada período parlamentario, el cubano regresa a la misma realidad: largas horas sin electricidad, salarios que no alcanzan, hospitales con carencias, transporte público deteriorado, viviendas en peligro de derrumbe y precios cada vez más alejados del poder adquisitivo de la mayoría.
Durante la apertura también se responsabilizó nuevamente al embargo estadounidense por buena parte de las dificultades económicas del país. Aunque las sanciones representan un obstáculo real para las operaciones financieras y comerciales de Cuba, utilizarlas como explicación permanente no puede ocultar décadas de errores internos, falta de productividad, burocracia, centralización excesiva y decisiones económicas que no han conseguido garantizar siquiera los productos esenciales. El propio discurso oficial insiste en que las transformaciones buscan preservar el modelo socialista, una prioridad política que continúa colocándose por encima de una evaluación profunda de sus resultados.
La agenda incluye el Presupuesto del Estado para 2026 y proyectos relacionados con las tierras agropecuarias y forestales, el Código de Trabajo, la vivienda y el sistema de identidad personal y domicilio. Son normas importantes, pero aprobar más leyes tendrá poco impacto si no existe capacidad material para aplicarlas, mecanismos efectivos de rendición de cuentas ni consecuencias para los funcionarios que incumplen los objetivos anunciados. El Consejo de Estado confirmó previamente que cinco proyectos serían sometidos a consideración de los diputados.
Al final, el Parlamento vuelve a producir mucho ruido y pocas nueces. El problema de Cuba no es la falta de reuniones, resoluciones o planes, sino la ausencia de resultados verificables. Mientras los diputados debaten durante dos jornadas en salones climatizados, el pueblo continúa esperando electricidad, alimentos, medicinas, agua potable y salarios dignos. Sin cambios visibles, transparencia y plazos exigibles, este nuevo período de sesiones corre el riesgo de convertirse en más de lo mismo: discursos cuidadosamente preparados que no resuelven la situación real de los cubanos.
Fuente: Asamblea Nacional del Poder Popular, medios oficiales cubanos y datos divulgados durante el Séptimo Período Ordinario de Sesiones.
#Cuba #ParlamentoCubano #AsambleaNacional #DíazCanel #CrisisEnCuba #EconomíaCubana #ApagonesEnCuba #NoticiasDeCuba #CubaHerald