El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, descartó que el nuevo apagón nacional fuera provocado por un error humano y atribuyó el colapso a las oscilaciones de una red eléctrica extremadamente debilitada, la falta de combustible y la escasez de piezas de repuesto.
La desconexión ocurrió alrededor de las 11:05 de la mañana del martes 14 de julio y fue la tercera caída total del Sistema Electroenergético Nacional durante el mes. Según el funcionario, una oscilación provocó la salida de una unidad generadora y desencadenó una reacción en cadena que terminó dejando nuevamente al país sin electricidad.
De la O Levy insistió en que la Unión Eléctrica conserva la capacidad técnica necesaria y rechazó que el éxodo de trabajadores haya causado una pérdida crítica de conocimientos. El ministro volvió a responsabilizar principalmente a las sanciones de Estados Unidos y a la reciente orden ejecutiva que ha dificultado la llegada de combustible y componentes.
Sin embargo, sus propias declaraciones también describen un sistema profundamente deteriorado. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras presenta una debilidad estructural en su caldera y, después del apagón, fue detectado un salidero cuya magnitud todavía se evalúa. La reparación podría demorar dos, tres, cuatro días o incluso más.
El proceso de recuperación comenzó con unidades de Energas en Boca de Jaruco y con el calentamiento de la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte. Las autoridades avanzaban posteriormente por las subestaciones de La Habana, con el objetivo de llegar a Varadero, Cienfuegos, Nuevitas y Felton para reconstruir gradualmente el sistema.
La situación de la capital resulta especialmente preocupante. Una muestra realizada sobre 1.500 transformadores reveló que 755 estaban trabajando por encima de los niveles recomendados. Al extrapolar los resultados, el Gobierno calcula que aproximadamente 13.000 de los 33.000 transformadores instalados en La Habana podrían estar sobrecargados. Para enfrentar las averías se movilizarán 15 brigadas adicionales y se duplicará la fabricación de transformadores.
El ministro defendió la expansión de los parques solares y la reorganización de circuitos como parte de una transición hacia una mayor soberanía energética. No obstante, reconoció que los resultados todavía no han sido los esperados y que el camino será largo. La energía solar puede aliviar parcialmente los apagones durante determinadas horas, pero no sustituye por sí sola la generación estable que requiere un sistema nacional durante la noche o en periodos de baja radiación.
Aunque las restricciones externas agravan indudablemente la falta de combustible y financiamiento, la reiteración de colapsos también expone décadas de insuficiente mantenimiento, termoeléctricas envejecidas, redes sobrecargadas y una dependencia excesiva de unidades que operan al límite. Para millones de cubanos, las explicaciones oficiales ya no resuelven una crisis que interrumpe el agua, la conservación de alimentos, los hospitales, el transporte y prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.
Fuente: declaraciones del ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reproducidas por medios oficiales cubanos.
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