El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, reconoció este miércoles que existen desigualdades en la distribución de los apagones entre provincias y admitió que la población tiene razones para sentirse molesta, en medio de una crisis energética cada vez más severa y un creciente agotamiento social dentro de la Isla.
Durante una comparecencia transmitida por medios oficiales, el funcionario explicó las causas del deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), marcado por extensos cortes eléctricos, falta de combustible y problemas técnicos en varias termoeléctricas.
Según De la O Levy, el país pasó casi cuatro meses sin recibir combustible debido al endurecimiento de las sanciones estadounidenses sobre el sector energético cubano. El único alivio temporal provino de un donativo de petróleo ruso, combustible que ya habría sido consumido completamente.
“Hoy el sistema trabaja prácticamente solo con termoeléctricas, Energás y parques solares”, explicó el ministro, reconociendo además que actualmente el país no dispone de reservas de fuel ni diésel suficientes para estabilizar la generación.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue la explicación sobre por qué algunas provincias sufren más apagones que otras. El funcionario aseguró que el sistema eléctrico cubano “no fue diseñado para apagones prolongados” y que existen más de 600 circuitos protegidos vinculados a hospitales, bombeo de agua y centros estratégicos que no pueden desconectarse.
También mencionó los llamados circuitos DAF, concentrados principalmente en La Habana, los cuales regulan la frecuencia nacional y no pueden apagarse sin poner en riesgo la estabilidad del sistema completo.
Sin embargo, mientras continúan las explicaciones técnicas, el malestar popular sigue aumentando en numerosas provincias donde los apagones ya superan las 18 y hasta 24 horas diarias. En redes sociales, muchos cubanos aseguran sentirse agotados tras meses de crisis, calor extremo, escasez y deterioro constante de las condiciones de vida.
El ministro defendió además la decisión de detener plantas termoeléctricas para mantenimiento en plena emergencia energética, afirmando que seguir operándolas sin reparación podría provocar daños irreversibles y pérdidas definitivas de generación.
Sobre la energía solar, explicó que aunque Cuba ya supera los 1300 MW instalados en parques fotovoltaicos, el sistema sigue siendo demasiado frágil para absorber toda la producción debido a las fluctuaciones provocadas por nubosidad o cambios climáticos repentinos.
A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades insistieron en continuar apostando por proyectos renovables y estrategias locales de soberanía energética. No obstante, para muchos ciudadanos dentro de la Isla, las explicaciones oficiales ya no logran disminuir la frustración acumulada tras años de apagones, promesas incumplidas y deterioro económico.
#Cuba #Apagones #CrisisEnergetica #LaHabana #SistemaElectrico