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Miami-Dade alcanza cifra récord de hogares que viven al límite por el alto costo de vida

Compradores en Florida enfrentan el aumento del costo de alimentos, vivienda y otros gastos esenciales.

Más de 563.000 hogares de Miami-Dade tienen dificultades para cubrir sus gastos básicos, según un nuevo informe de United Way citado por el Miami Herald. La cifra representa el 56% de los hogares del condado, el nivel más alto registrado en una década.

El encarecimiento de la vivienda, los alimentos, el transporte, el cuidado infantil y los servicios esenciales está empujando a un número creciente de familias trabajadoras de Miami-Dade a vivir de sueldo en sueldo, sin capacidad real de ahorro y con muy poco margen ante cualquier emergencia económica.

El informe utiliza la categoría ALICE, sigla en inglés de Asset Limited, Income Constrained, Employed, para describir a personas y familias que trabajan, pero cuyos ingresos no alcanzan para cubrir de forma estable el costo básico de vivir en su comunidad. En muchos casos, estos hogares ganan demasiado para recibir ciertas ayudas públicas, pero no lo suficiente para ahorrar o construir seguridad financiera.

De acuerdo con los datos citados, 563.947 hogares de Miami-Dade se encuentran por debajo del umbral de estabilidad económica. Esto equivale al 56% del total, dos puntos porcentuales más que el año anterior y una señal clara de que la crisis de asequibilidad en el sur de Florida ya no afecta únicamente a los sectores de menores ingresos.

El problema central es que los gastos esenciales han aumentado con más rapidez que los salarios. Según el análisis de United Way, una persona adulta soltera en Miami-Dade necesita al menos 47.784 dólares al año para cubrir necesidades básicas. Un adulto con un hijo requiere casi 65.000 dólares, mientras que dos adultos con dos niños pequeños necesitan alrededor de 114.480 dólares anuales solo para sostener un presupuesto básico.

Estas cifras no incluyen ahorros para emergencias, educación, compra de vivienda, retiro ni otros gastos de largo plazo. Se limitan a costos indispensables como vivienda, comida, cuidado infantil, transporte, salud, impuestos, teléfono e internet.

La vivienda sigue siendo uno de los factores más decisivos. En 2024, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos estimaba en 2.324 dólares mensuales el alquiler justo para un apartamento de dos habitaciones en el área metropolitana de Miami. En 2019 esa cifra era de 1.454 dólares, lo que supone un incremento cercano al 60% en cinco años.

En ese mismo periodo, el ingreso medio de los hogares del área de Miami creció mucho menos. El desbalance entre alquileres, precios de consumo y salarios explica por qué muchas familias que tienen empleo siguen sin poder alcanzar estabilidad económica.

El informe también señala que los bienes y servicios esenciales subieron con especial fuerza en Florida. Mientras la inflación general fue elevada entre 2021 y 2024, el costo de productos básicos como comida, vivienda, transporte y tecnología aumentó a un ritmo aún mayor para los hogares de bajos y medianos ingresos.

El impacto no se distribuye de manera uniforme. Entre los hogares encabezados por madres solteras en Miami-Dade, el 84% se encuentra por debajo del umbral ALICE. También los hogares jóvenes, liderados por personas menores de 25 años, aparecen entre los más vulnerables, con más de ocho de cada diez viviendo al día.

El deterioro de la asequibilidad también supone un riesgo para la economía local. Cuando miles de trabajadores no pueden costear vivienda, transporte o cuidado infantil, las empresas enfrentan mayor rotación laboral, dificultades para contratar y pérdida de fuerza de trabajo en sectores esenciales.

Miami-Dade ya muestra señales de ese problema. Estimaciones recientes del Censo apuntan a una pérdida de residentes, mientras expertos locales advierten que muchos jóvenes y trabajadores en edad productiva están abandonando el condado porque los salarios no compensan el costo de vivir en la zona.

La crisis no solo golpea a quienes no llegan a fin de mes. También afecta a comercios, empleadores, escuelas, hospitales, servicios públicos y al funcionamiento general de la comunidad. Una ciudad donde la mayoría de las familias trabajadoras vive al límite se vuelve más frágil ante cualquier shock económico.

El informe de United Way deja una conclusión difícil de ignorar: en Miami-Dade, tener empleo ya no garantiza estabilidad. Para una parte creciente de la población, trabajar todos los días apenas alcanza para sobrevivir, no para avanzar.

Fuente: United Way, United For ALICE y reporte del Miami Herald / el Nuevo Herald.

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