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Marco Rubio abre la puerta a trabajar con sectores del Gobierno cubano, pero excluye a quienes tengan “las manos manchadas de sangre”

Retrato del senador Marco Rubio sobre un fondo azul

Marco Rubio, senador de los Estados Unidos, posando formalmente.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este miércoles que Washington está dispuesto a trabajar con determinados funcionarios del Gobierno cubano si estos aceptan impulsar una transición hacia mayores libertades políticas y económicas, aunque dejó claro que existen figuras con las que Estados Unidos no está dispuesto a colaborar.

Rubio afirmó que dentro de la estructura de poder cubana podría haber personas con las que sea posible alcanzar entendimientos, siempre que estén dispuestas a conducir al país hacia cambios profundos.

Hay personas allí con las que creo que se puede trabajar si están dispuestas a poner al país en un camino hacia la libertad política y económica”, declaró, según declaraciones recogidas este miércoles por CubaNet. 

Sin embargo, el secretario de Estado estableció un límite claro. Señaló que existen funcionarios con quienes Washington “nunca” podría trabajar porque, en sus palabras, tienen “las manos manchadas de sangre”. Rubio no identificó públicamente a esas personas. 

El jefe de la diplomacia estadounidense también insistió en que la actual crisis cubana no puede resolverse únicamente mediante ajustes económicos. Según Rubio, cualquier recuperación sostenible requeriría cambios políticos, jurídicos y económicos capaces de generar confianza dentro y fuera de la Isla. 

Sus declaraciones adquieren especial relevancia después de que el presidente Donald Trump afirmara el martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas que Rubio está “profundamente involucrado” en negociaciones con Cuba. Trump no explicó quiénes participan en esos contactos ni cuáles son exactamente los asuntos que se encuentran sobre la mesa. 

Durante ese discurso, Trump aseguró además que su Administración busca un “cambio fundamental” en Cuba y sostuvo que el Gobierno cubano atraviesa una presión sin precedentes. La delegación cubana abandonó la sala durante ese segmento de la intervención. 

Rubio, por su parte, expresó dudas sobre la disposición de las actuales autoridades cubanas para emprender ese tipo de transformación y afirmó que no ve antecedentes que permitan confiar plenamente en un cambio de esa naturaleza. 

La posición estadounidense deja abierta una cuestión de gran importancia para cualquier eventual negociación: qué figuras del actual aparato estatal podrían ser consideradas interlocutores aceptables por Washington y cuáles quedarían excluidas de un posible proceso de transición.

Por ahora, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han hecho públicos los nombres de los participantes en las conversaciones mencionadas por Trump, ni las condiciones concretas que Estados Unidos estaría planteando a La Habana.

Lo que sí queda más claro tras las declaraciones de Rubio es que Washington contempla una salida negociada con determinados sectores del poder cubano, pero condicionada a cambios políticos y económicos sustanciales y con límites respecto a quienes Estados Unidos responsabilice de graves abusos.

Fuente: Casa Blanca y declaraciones públicas de Donald Trump y Marco Rubio.

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