El exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York, en una audiencia clave dentro del proceso judicial que enfrentan por cargos de narcoterrorismo, tráfico de drogas y delitos con armas. Ambos se han declarado no culpables.
Durante la sesión, el juez federal Alvin Hellerstein dejó claro que el caso seguirá su curso al rechazar la solicitud de la defensa de desestimar los cargos. La decisión marca un punto relevante en un proceso que podría prolongarse durante meses o incluso años debido a su complejidad legal.
Uno de los principales argumentos de la defensa, encabezada por el abogado Barry Pollack, se centra en que las sanciones impuestas por Estados Unidos han impedido a los acusados acceder a fondos para costear su representación legal, lo que —según sostienen— vulnera su derecho a una defensa adecuada.
El juez, sin embargo, cuestionó este planteamiento y abrió la posibilidad de revisar si existen mecanismos legales que permitan el uso de recursos bloqueados para cubrir gastos de defensa, en medio de un debate sobre el alcance de las sanciones.
Maduro y Flores permanecen detenidos en una prisión federal en Brooklyn desde su captura a inicios de 2026 y enfrentan acusaciones que, de ser probadas en juicio, podrían derivar en condenas de larga duración.
El caso se desarrolla en uno de los tribunales más importantes de Estados Unidos y ha generado atención internacional, no solo por la gravedad de los cargos, sino también por las implicaciones políticas y legales que podría tener para la región.
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