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Estados Unidos contradice a La Habana y asegura que el diálogo con Cuba sigue activo

Embajada de Estados Unidos en Cuba / CNN

El Gobierno de Estados Unidos aseguró que las conversaciones con Cuba continúan abiertas, contradiciendo la versión de La Habana de que el diálogo bilateral se encuentra prácticamente paralizado y sin una agenda definida.

Según declaró un portavoz del Departamento de Estado a Martí Noticias, los contactos entre ambos gobiernos siguen activos, aunque Washington no reveló quiénes participan, cuándo ocurrió la reunión más reciente ni si se trata de negociaciones formales o comunicaciones discretas entre funcionarios. 

La respuesta estadounidense llega después de que Lianys Torres Rivera, máxima representante diplomática cubana en Washington, afirmara a Bloomberg que el canal de diálogo estaba “completamente estancado” y que las partes ni siquiera habían conseguido acordar una agenda básica.

El Departamento de Estado rechazó esa interpretación y calificó las declaraciones de La Habana como parte de una narrativa propagandística. Según el portavoz, las autoridades cubanas no habrían aceptado propuestas que Washington considera beneficiosas para la población cuando estas implican reducir el control estatal sobre determinados sectores de la economía. 

Entre esas propuestas, la Administración de Donald Trump habría planteado suministrar asistencia humanitaria y combustible si Cuba permite una mayor apertura privada de su industria energética. El portavoz aseguró que Washington está dispuesto a facilitar combustible si se avanza hacia la privatización del sector, mientras acusó al Gobierno cubano de priorizar el control estatal. 

Estados Unidos también responsabilizó directamente a las autoridades cubanas por la profunda crisis energética y económica que atraviesa la isla. El Departamento de Estado atribuyó los apagones y la falta de combustible a años de mala gestión, insuficiente inversión en infraestructura y utilización de recursos en beneficio de estructuras estatales y sectores vinculados al poder. 

La posición de La Habana es radicalmente diferente. El Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses y las restricciones sobre los suministros de combustible constituyen la causa principal del deterioro económico, y ha descrito la actual política estadounidense como una estrategia de máxima presión.

Washington, por su parte, asegura que seguirá utilizando presión económica y diplomática para impulsar reformas políticas y económicas, incluyendo una mayor expansión del sector privado y cambios que permitan nuevas inversiones en la isla. 

El Departamento de Estado recordó además que Estados Unidos ha comenzado a canalizar parte de un programa de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, distribuida mediante organizaciones independientes y religiosas para evitar que los recursos queden bajo control directo de las autoridades cubanas. 

La revelación de que los contactos continúan abre ahora nuevas interrogantes sobre qué se está negociando realmente entre Washington y La Habana, hasta dónde podrían llegar esas conversaciones y si existe alguna posibilidad de acuerdos en medio del actual enfrentamiento político y económico.

Fuente principal: Martí Noticias, con declaraciones de un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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