El precio del aceite comestible ha registrado un fuerte aumento en Cuba durante las últimas semanas, con valores que en algunos puntos de La Habana llegan hasta los 6.000 pesos por botella, según denuncias ciudadanas y reportes difundidos por medios independientes.
El encarecimiento representa un nuevo golpe para miles de familias que ya enfrentan dificultades para adquirir alimentos, medicamentos y otros productos esenciales debido a la inflación, la escasez y la pérdida sostenida del poder adquisitivo.
En provincias del interior del país, consumidores aseguran que una botella puede costar entre 3.000 y 4.500 pesos, aunque el valor varía según el territorio, el tamaño del envase, la disponibilidad y el lugar donde sea comercializada. En determinados puntos de la capital, especialmente en el mercado informal, los precios reportados alcanzan los 6.000 pesos.


La cifra adquiere una dimensión aún más preocupante al compararla con el salario mínimo estatal, fijado en 2.100 pesos mensuales. Un trabajador con ese ingreso necesitaría destinar casi tres salarios completos para comprar una sola botella al precio más elevado denunciado.
La falta de aceite en establecimientos estatales obliga a muchos ciudadanos a buscarlo en negocios privados, plataformas digitales o vendedores informales, donde los precios están condicionados por los costos de importación, el transporte, la escasez de combustible y la depreciación del peso cubano.
También influye la inflación acumulada, que continúa elevando el costo de prácticamente todos los productos básicos. La flexibilización o eliminación de determinados topes de precios ha generado además preocupación entre consumidores, que consideran que numerosos alimentos han quedado fuera del alcance de quienes dependen exclusivamente de salarios y pensiones estatales.
El aceite es un ingrediente fundamental en la cocina cubana. Ante su elevado costo, algunas familias aseguran que han tenido que reducir su consumo, reutilizarlo varias veces o sustituirlo por otras grasas cuando logran encontrarlas.
En redes sociales, numerosos usuarios han expresado frustración por la creciente diferencia entre los ingresos y el costo real de la vida. El aumento del aceite se suma al encarecimiento del arroz, los frijoles, los huevos, el café, la carne y los artículos de higiene.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han anunciado medidas específicas para estabilizar el precio del producto ni garantizar una oferta regular a valores accesibles. Mientras tanto, comprar una botella de aceite ha dejado de ser una adquisición cotidiana para convertirse en un gasto extraordinario para muchas familias.
La situación vuelve a mostrar la profunda brecha entre los salarios oficiales y los precios del mercado. Cuando un producto indispensable para cocinar cuesta más del doble del salario mínimo mensual, cubrir las necesidades más básicas se convierte en un desafío cada vez mayor.
Fuentes: denuncias ciudadanas y reportes difundidos por: La Tijera.
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