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EL JOVEN CUBANO QUE SE ESCONDIÓ EN EL TREN DE ATERRIZAJE DE UN AVIÓN PARA ESCAPAR DE CUBA

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En junio de 1969, Armando Socarrás Ramírez, un joven cubano de apenas 17 años, protagonizó una de las historias de supervivencia más extraordinarias relacionadas con la emigración cubana.

Su plan parecía imposible: saltar la cerca del aeropuerto de La Habana, esconderse en el compartimento del tren de aterrizaje de un avión y llegar a España sin ser descubierto.

Junto a su amigo Jorge Pérez, de 16 años, llevaba tiempo planeando la fuga. Descartaron escapar por el mar debido a la vigilancia en las costas y al temor a los tiburones. Finalmente, eligieron el aeropuerto como vía de escape.

Su equipaje era mínimo: algodón para los oídos, una linterna y una soga.

Los dos jóvenes escogieron un avión DC-8 de Iberia con destino a Madrid. Corrieron detrás de la aeronave y se escondieron en los compartimentos del tren de aterrizaje.

Pero el destino de ambos fue diferente. Jorge cayó cuando el avión comenzaba a elevarse, mientras Armando permaneció dentro del compartimento.

Durante las primeras horas de vuelo sintió un frío insoportable, un ruido ensordecedor y dificultades para respirar. Después perdió el conocimiento.

El avión realizó un trayecto de aproximadamente ocho o nueve horas, a una altitud donde las temperaturas exteriores pueden alcanzar los 50 grados bajo cero.

Cuando la aeronave aterrizó en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, el cuerpo de Armando cayó sobre la pista. Parecía estar muerto y fue trasladado a la enfermería del aeropuerto.

Sin embargo, ocurrió lo inesperado. Cuando recuperó el conocimiento, escuchó a alguien gritar:

«¡Está vivo!».

Los médicos quedaron sorprendidos por su supervivencia. Su organismo había sufrido los efectos extremos del frío y la falta de oxígeno, pero había logrado resistir.

Armando permaneció varias semanas hospitalizado. Mientras se recuperaba, las autoridades cubanas reclamaban su devolución, pero finalmente no fue enviado de regreso.

Tiempo después, los servicios secretos españoles le comunicaron que debía abandonar España. Terminó viajando a Estados Unidos, donde lo recibió un tío en Nueva Jersey. Años más tarde se estableció en Miami y montó una cristalería.

😔 La historia también tuvo otro capítulo doloroso. En julio de 1991, dos jóvenes cubanos aparecieron muertos en el tren de aterrizaje de un avión de Iberia procedente de La Habana. En 2011 se registró otro caso similar.

Durante mucho tiempo se creyó que Jorge Pérez había muerto en aquella primera fuga. Sin embargo, décadas después, Armando contó al diario español La Razón que su amigo había sobrevivido a la caída, aunque fue detenido con varias costillas fracturadas y pasó cuatro años en prisión. En 1980 consiguió llegar a Estados Unidos.

Ambos volvieron a encontrarse en Miami, aunque Jorge nunca quiso hablar públicamente de aquella experiencia.

🇨🇺 La historia de Armando Socarrás quedó como un episodio extraordinario de la emigración cubana: un muchacho de 17 años que se aferró a una esperanza, se enfrentó a temperaturas mortales y consiguió llegar vivo al otro lado del Atlántico.

Articulo Integró ARC Noticias

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