MIAMI.— Estados Unidos ha intensificado el escrutinio sobre algunos viajeros que regresan de Cuba, con interrogatorios, inspecciones adicionales y revisiones de dispositivos electrónicos en el Aeropuerto Internacional de Miami, en momentos en que la Administración de Donald Trump amplía la presión económica sobre La Habana.
La aplicación más estricta de los controles quedó expuesta esta semana después de que varios ciudadanos estadounidenses que habían viajado a la isla fueran retenidos temporalmente a su regreso a Miami, según informó Associated Press. Algunos de ellos habían participado en actividades vinculadas con el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
De acuerdo con AP, las autoridades estadounidenses examinaron teléfonos y otros dispositivos electrónicos de algunos de los pasajeros mientras intentaban determinar si durante el viaje pudieron producirse violaciones de las sanciones vigentes contra Cuba. La información disponible no indica, sin embargo, que exista una orden para someter automáticamente a este procedimiento a todas las personas procedentes de la isla.
El endurecimiento adquiere especial relevancia porque viajar a Cuba exclusivamente como turista continúa prohibido para las personas sujetas a la jurisdicción estadounidense. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) mantiene autorizaciones para viajes relacionados con 12 categorías específicas, entre ellas visitas familiares, actividad periodística, investigación profesional, actividades educativas y religiosas, proyectos humanitarios y apoyo al pueblo cubano.
Los viajeros que utilizan una licencia general no tienen que solicitar previamente una autorización individual a OFAC siempre que cumplan todos los requisitos correspondientes. No obstante, las normas estadounidenses establecen que deben conservar registros relacionados con las transacciones y actividades realizadas durante el viaje, lo que cobra mayor importancia ante un posible control posterior.
También existen restricciones sobre determinadas operaciones económicas en la isla. OFAC limita ciertas transacciones directas con entidades cubanas sujetas a restricciones y mantiene prohibiciones específicas relacionadas con alojamientos identificados por Washington como controlados por el Gobierno cubano, funcionarios prohibidos u otras personas alcanzadas por las regulaciones.
En ese contexto, documentos como itinerarios, reservas, recibos, comprobantes de pago y evidencias de las actividades desarrolladas en Cuba pueden resultar importantes para acreditar que el viaje y los gastos se ajustaron a la categoría utilizada.
La intensificación de los controles fronterizos coincide con una nueva ofensiva de Washington contra entidades cubanas. AP informó este viernes que la Administración Trump impuso sanciones contra nueve empresas estatales vinculadas a sectores como minería, metales y construcción, además de funcionarios relacionados con el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Washington sostiene que su política busca reducir los recursos disponibles para las estructuras estatales cubanas y reforzar el cumplimiento de las sanciones estadounidenses. El Gobierno de Cuba, por su parte, ha rechazado las nuevas medidas y las presenta como parte de una estrategia dirigida a profundizar las dificultades económicas del país.
Los recientes episodios en Miami representan así una advertencia para quienes viajan desde Estados Unidos a Cuba: la existencia de vuelos comerciales y categorías autorizadas no equivale a una autorización para realizar turismo convencional, y las autoridades pueden exigir evidencias sobre el propósito del viaje y las operaciones económicas realizadas durante la estancia.
Fuente: Associated Press y Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
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