CIEGO DE ÁVILA, CUBA. — Una denuncia ciudadana difundida este sábado 10 de octubre por el periodista Mario J. Pentón expone las presuntas condiciones insalubres en que un trabajador por cuenta propia comercializaba huesos de origen animal a 300 pesos cubanos por unidad, en las inmediaciones de la calle 4, esquina con Carretera Central, en la ciudad de Ciego de Ávila.
Según el testimonio divulgado, los productos se encontraban colocados directamente sobre el suelo, expuestos a una abundante presencia de moscas y acompañados de un fuerte olor desagradable. El denunciante aseguró que se trataba de huesos viejos que estaban siendo ofrecidos a la población para su consumo.
Las condiciones descritas representan una seria preocupación desde el punto de vista sanitario. La exposición de productos de origen animal a temperaturas inadecuadas, insectos y superficies contaminadas puede favorecer la proliferación de microorganismos capaces de provocar enfermedades transmitidas por alimentos. No obstante, sería necesaria una inspección sanitaria para determinar el estado real de los productos denunciados.
El hecho resulta especialmente preocupante por el contexto de escasez y elevados precios de los alimentos en Cuba, donde numerosas familias enfrentan dificultades para adquirir carne y otras fuentes de proteínas. Que se comercialicen huesos a 300 pesos cada uno refleja las limitadas opciones de compra que encuentran muchos consumidores, aunque las circunstancias concretas de esta venta requieren verificación.
La denuncia también plantea interrogantes sobre los controles sanitarios aplicados a la comercialización privada de alimentos. Tanto los establecimientos estatales como los trabajadores por cuenta propia tienen la responsabilidad de cumplir las normas de manipulación, conservación e higiene destinadas a proteger la salud de los consumidores.
No se trata de cuestionar la existencia de negocios privados, sino de exigir condiciones sanitarias adecuadas para todos los vendedores. La iniciativa privada puede contribuir al abastecimiento de la población, pero necesita operar bajo estándares que garanticen la seguridad alimentaria, especialmente cuando se comercializan productos perecederos.
Hasta el momento, no se ha informado si las autoridades de Salud Pública o los organismos de inspección de Ciego de Ávila han intervenido en el lugar. Tampoco se dispone de una respuesta del comerciante señalado que permita conocer las condiciones de almacenamiento y procedencia de los productos.
**La imagen de unos huesos presuntamente deterior