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Cuba vuelve a quedar a oscuras tras una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional

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Cuba sufrió este viernes 18 de septiembre una nueva desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), dejando sin electricidad a millones de personas en medio de una crisis energética que continúa golpeando prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana en la isla.

El Ministerio de Energía y Minas confirmó el colapso nacional y anunció la activación de los protocolos para intentar reconstruir progresivamente el sistema. Reuters confirmó que la caída dejó nuevamente sin electricidad al país, cuyo sistema eléctrico enfrenta desde hace meses graves problemas de generación, combustible e infraestructura envejecida.

Según la información divulgada por la Unión Eléctrica, el incidente comenzó con una falla en la línea de transmisión de 220 kV Matanzas-Cienfuegos. Posteriormente también se produjeron afectaciones en otras líneas de alta tensión y el SEN terminó dividido antes de desconectarse completamente.

El colapso ocurrió además cuando el sistema ya funcionaba en condiciones extremadamente precarias. Para este viernes se había pronosticado una disponibilidad de apenas 1.233 MW frente a una demanda que provocaría un déficit superior a los 2.000 MW, mientras varias unidades termoeléctricas permanecían fuera de servicio por averías o mantenimiento.

Durante la tarde comenzaron los primeros intentos de recuperación mediante pequeños sistemas eléctricos independientes y la incorporación progresiva de unidades de generación. AP informó que, al caer la noche, solo alrededor del 5% de los clientes de La Habana había recuperado el suministro y que también se intentaban establecer pequeñas “islas” eléctricas en provincias como Camagüey, Pinar del Río y Granma.

La desconexión vuelve a poner en evidencia la extrema fragilidad del sistema eléctrico cubano. Los colapsos nacionales han dejado de ser acontecimientos excepcionales y se han convertido en episodios recurrentes, mientras millones de cubanos soportan apagones que en algunas zonas pueden superar ampliamente las 20 horas.

Las autoridades cubanas atribuyen una parte sustancial de la crisis a la falta de combustible, las restricciones estadounidenses y las dificultades para adquirir piezas y financiamiento. Al mismo tiempo, el deterioro acumulado de las termoeléctricas, décadas de insuficiente inversión y la limitada capacidad de generación mantienen al SEN operando habitualmente sin reservas suficientes para enfrentar una avería importante. Reuters describe precisamente una red sometida a una fuerte presión por la combinación de escasez de combustible e infraestructura deteriorada.

Las consecuencias van mucho más allá de permanecer a oscuras: los apagones afectan el bombeo de agua, la conservación de alimentos y medicamentos, las telecomunicaciones, el transporte, la actividad económica y los servicios sanitarios. Hospitales y otras instalaciones esenciales han tenido que recurrir nuevamente a grupos electrógenos de emergencia.

Por ahora, no existe un horario confirmado para la recuperación completa del SEN. El restablecimiento después de una caída nacional puede prolongarse durante horas y sufrir nuevos retrocesos si aparecen fallas mientras se incorporan centrales y líneas de transmisión.

La nueva desconexión confirma que la crisis eléctrica cubana continúa lejos de una solución estructural y que cualquier avería importante puede volver a dejar a todo el país prácticamente paralizado.

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