El Banco Central de Cuba (BCC) puso en circulación nuevos billetes de 2.000 y 5.000 pesos cubanos, las denominaciones más altas del actual cono monetario, una medida que las autoridades justifican por la necesidad de facilitar las operaciones en efectivo y reducir el volumen de dinero que deben manejar bancos y comercios.
Los nuevos billetes comenzaron a introducirse de manera gradual desde abril y ya se encuentran disponibles en sucursales de todo el país. El de 2.000 CUP lleva la imagen de Mariana Grajales, mientras que el de 5.000 CUP está dedicado a Celia Sánchez.
Ambas denominaciones mantienen un tamaño de 150 por 70 milímetros e incorporan nuevas medidas contra la falsificación, entre ellas marcas de agua, hilo de seguridad, impresión en relieve y otros elementos visibles al modificar el ángulo del billete. También incluyen recursos táctiles destinados a facilitar su identificación por personas con discapacidad visual.




El BCC sostiene que la emisión no crea inflación por sí misma y responde fundamentalmente a razones operativas: transportar, almacenar y contar grandes cantidades de billetes de baja denominación se ha convertido en un problema cada vez mayor para el sistema bancario.
Sin embargo, la llegada de billetes de 5.000 pesos constituye también una fotografía muy clara del deterioro del poder adquisitivo del peso cubano. Hace apenas unos años, una denominación de este tamaño habría resultado excepcional; hoy se vuelve necesaria para realizar operaciones cotidianas en una economía marcada por precios elevados, inflación y una fuerte depreciación de la moneda nacional.
La creación de billetes de mayor valor no soluciona esas distorsiones económicas. Simplemente permite manejar con mayor facilidad cantidades de efectivo que cada vez necesitan más dígitos.
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