El Gobierno de Cuba reiteró que no contempla la liberación de presos políticos como parte de las conversaciones diplomáticas en curso con Estados Unidos, según declaraciones del embajador Ernesto Soberón Guzmán a Associated Press. La postura mantiene el punto fuera de la agenda bilateral.
Durante sus declaraciones, Soberón Guzmán afirmó que el asunto “no está sobre la mesa de negociaciones” y calificó las demandas estadounidenses como “ultimátums”, marcando una línea de continuidad en la política oficial de La Habana frente a presiones internacionales relacionadas con derechos humanos.
El posicionamiento se produce tras contactos recientes en los que representantes estadounidenses habrían insistido en la necesidad de reformas políticas internas y la excarcelación de personas detenidas en el contexto de las protestas del Protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, consideradas uno de los episodios de mayor tensión social en la isla en décadas.
Desde la perspectiva cubana, cualquier avance en la relación bilateral sigue condicionado al levantamiento de las sanciones económicas vigentes, una demanda reiterada en foros internacionales y en intercambios diplomáticos. En ese marco, las autoridades sostienen que no aceptarán condiciones que consideren una injerencia en asuntos internos.
El contexto político añade complejidad al escenario, especialmente ante la posibilidad de una línea más dura desde Washington bajo el liderazgo de Donald Trump, lo que podría traducirse en nuevas medidas restrictivas o en un enfriamiento adicional del diálogo.
Analistas consultados coinciden en que la exclusión del tema de los presos políticos reduce significativamente el margen de progreso en las conversaciones, al tratarse de uno de los puntos más sensibles en la agenda internacional sobre Cuba. Al mismo tiempo, refleja la persistencia de un desacuerdo estructural entre ambas partes que, por ahora, limita la posibilidad de avances sustanciales.
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