WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. — La reconocida cantante cubana Daymé Arocena denunció la cancelación de un concierto previsto para el martes 13 de octubre en el prestigioso club de jazz Blues Alley, después de que ella y el trompetista Kalí Rodríguez-Peña solicitaran que su presentación no fuera asociada con la Embajada de Cuba en Estados Unidos, institución que ambos artistas consideran contraria a sus principios y posiciones políticas.
El espectáculo, programado en dos funciones como parte de las celebraciones por el Mes de la Herencia Hispana, aparecía promocionado en asociación con la representación diplomática cubana. Sin embargo, Arocena explicó que desconocía esa vinculación, pues participaría como invitada de Rodríguez-Peña y no había intervenido directamente en las negociaciones con el establecimiento. La asociación con la embajada también figuraba en los anuncios del evento.
Según relató la intérprete mediante un video difundido en sus redes sociales, fue el reconocido saxofonista Paquito D’Rivera quien le advirtió sobre la participación de la sede diplomática en la promoción. Tras conocerlo, ambos músicos manifestaron su desacuerdo y solicitaron formalmente que se retirara cualquier referencia que los vinculara institucionalmente con el Gobierno de La Habana.
«La Embajada es el primer representante directo de la dictadura cubana», expresó Arocena al explicar por qué rechazaba aparecer asociada a esa institución. La cantante recordó que tanto ella como Rodríguez-Peña abandonaron Cuba y mantienen posiciones críticas hacia el sistema político de la Isla, por lo que consideran incompatible que sus actuaciones sean presentadas bajo el respaldo de una representación oficial que no reconocen como portavoz de sus ideales.



La respuesta llegó el lunes 12 de octubre, apenas un día antes de las presentaciones. De acuerdo con la artista, Blues Alley comunicó la cancelación sin ofrecer una explicación detallada, decisión que ella interpretó como una preferencia del establecimiento por conservar su relación con la embajada. Arocena ya se encontraba en Nueva York preparando los ensayos y el desplazamiento hacia Washington cuando recibió la noticia. Hasta ahora, no se ha conocido una versión pública detallada del club que permita establecer todos los motivos de la suspensión.
La cantante lamentó especialmente las consecuencias para el público y los músicos involucrados. También defendió el derecho de los artistas cubanos residentes en Estados Unidos a desarrollar sus carreras sin que su identidad cultural implique necesariamente una vinculación con las instituciones políticas de su país de origen. «Vinimos a este país a vivir en libertad y espero que nuestras libertades sean respetadas», manifestó al finalizar su denuncia.
El incidente plantea un debate sobre la independencia de la creación artística cubana en el exterior. Aunque las instituciones privadas pueden establecer colaboraciones culturales y tomar decisiones sobre su programación, también resulta legítimo que los artistas cuestionen las asociaciones institucionales realizadas en torno a sus nombres, especialmente cuando consideran que estas contradicen sus convicciones. La libertad artística comprende tanto la posibilidad de participar en iniciativas culturales como la de rechazar vinculaciones políticas no deseadas.
La cultura cubana no pertenece exclusivamente a ningún gobierno ni representación diplomática. Su riqueza se sostiene también en los creadores que desarrollan su obra fuera de la Isla y mantienen posiciones políticas diversas. El caso de Arocena y Rodríguez-Peña vuelve a poner de relieve las tensiones que pueden surgir cuando las actividades culturales se vinculan con instituciones estatales sin que exista, según denuncian los propios protagonistas, un acuerdo previo sobre esa participación.
Fuentes: Declaraciones públicas de Daymé Arocena, y programación del Blues Alley.
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